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Mostrando las entradas etiquetadas como belgica

Amuse-bouche

El labrador color canela se llama Churchill y su compañera caniche: Thatcher. Con los nombres de las mascotas uno puede imaginarse el pelaje de los dueños, el casoplón que gastan, las dimensiones de su piscina climatizada o el salario del jardinero paquistaní - ellos prefieren llamarle “Garden Designer”. Todo fue idea de Julia. Unos amigos suyos buscaban un profesional para hacer algunas fotos de los chuchos y ella les pasó mi número. Yo no tengo cámara; se la tuve que pedir prestada a un amigo. Bueno para ser sincero tampoco tengo ni idea de fotografía, pero ha colado. Las primeras fotos salieron movidas, fuera de foco y con el balance de blancos guarrísimo. Estaba perdiendo los nervios intentando comprender el menú de ajustes pero a la dueña no parecía importarle: ella seguía posando, estirando una sonrisa forzada y dándole besitos a su perrita en los morros. Minutos antes, Thatcher se había restregado el hocico por el culo de Churchill. Puse la cámara en modo automático y...

Este verano quédate en casa

El año pasado trabajé como guía turístico en Bruselas. Era verano y no parecía que todo lo que había aprendido en la escuela sobre André Bazin y el cine social fuesen a pagarme unas vacaciones en Ámsterdam. Decidí pasarle mi curriculum a uno de esos tipos con paraguas que atraen a los turistas. Al día siguiente me llamaron: el puesto era mío. No había hecho ninguna entrevista, ni hablamos de condiciones de trabajo. De hecho, fue entonces cuando me di cuenta de que no tenía ni idea de la historia de mi país de acogida. Seguí las visitas de un par de guías para inspirarme. En una semana estaba trabajando. En un par de meses estaba hasta la polla. Mi trabajo consistía en llevar grupitos de turistas de Bruselas a Amberes. Íbamos en tren, les paseaba un par de horas y luego les dejaba algo de tiempo libre para que hiciesen más fotos. Llegó un momento en el que no podía ni mirarles a la cara. A esa gente les daba igual el secreto de la luz de Rubens o la historia del...

Busco título

Hoy es un día importante. Me toca presentar la sinopsis para el corto de fin de carrera. Aquí la escuela de cine es bastante estricta: sólo tienen presupuesto para financiar seis proyectos de una docena de alumnos. Todo muy competitivo. Hay gente que lleva trabajando en esto durante meses; otros han repetido año y venderían a su madre por dar con una buena historia. Está en juego mucha pasta. Ser uno de los seleccionados puede suponer una prometedora carrera en el cine. Ya me conoces. Como de costumbre, he ido dejándolo para el último día y ayer me di cuenta de que ya sólo me quedaba una noche.   Escribir una sinopsis es algo que puedes hacer en lo que te preparas un café. Sólo tienes que resumir la historia en un par de líneas. Lo verdaderamente jodido es encontrar la historia. Sentarse a escribir sin un plan inicial es un acto de fe. La inspiración no se busca, se encuentra.   Después de pasar horas viendo vídeos de gatos, zamparme una bolsa de Doritos y descubrir...

Ese actor belga que sale en todas la pelis belgas haciendo de belga

Una vez más, cuando ya no sabía qué llevar al Cash-Converters para seguir pagando el piso, ha sonado el teléfono. Esta vez llamaban para algo bueno. Nada de descargar frigoríficos para una ETT o dar clases particulares de español a algún retrasado. Era para un rodaje: una coproducción belgo-austriaca, de las que pagan bien. A la chef de file le había dado una insolación y necesitaban un sustituto urgentemente. Acepté sin dudarlo y al día siguiente estaba en la rue d'Aerschot de madrugada.   Mi trabajo consistía en encargarme de un rebaño de figurantes hambrientos y parlanchines que soñaban con ser estrellas o llevarse a la boca un plato caliente.   En Reino Unido o América, los figurantes son auténticos profesionales: consiguen memorizar   cada movimiento y reproducirlo a la perfección en cada toma; están sindicados y saben que si el director se dirige a ellos, ese día cobrarán el doble. En otros países, los figurantes no beben durante el rodaje ni desaparecen des...

Síndrome de la cabaña

Ayer cené indio y he vuelto a tener pesadillas.  Bajaba a comprar birras y en la calle no se veía un alma. Ni rastro de coches. La ciudad estaba vacía. Parecía un pueblo en junio, antes de que empiecen las vacaciones. La sensación de paz era casi completa si no fuese por todas esas miradas que se me clavaban desde lo alto. Desde sus ventanas mis vecinos me señalaban o sacaban el   móvil para grabarme. Una anciana salió al balcón y me gritó algo incomprensible. Parecían furiosos pero no estoy seguro: todos se cubrían el rostro con mascarillas. Me voy a dormir otra vez. Mañana te escribo más. Me he vuelto a despertar y esta vez no ha sido una pesadilla. Un grito en la habitación de al lado me ha hecho saltar de la cama. He ido a ver qué pasaba. Théo me ha abierto la puerta con toda la delicadeza y finura propias de un skineto bretón con cuerpo de croissant.   Dice que él no ha escuchado nada, que lo he debido de soñar. El suelo de su cuarto es un desastre. Los pl...

Piel de naranja de Valencia

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¡Gloup, Gloup, Gloup!

Llevo unos días viendo a una chica. Bueno, no sé si “chica” es el término adecuado para ella. Es decir, no es un hombre, pero tampoco es precisamente una chavala. Ya me entiendes. Nada serio. Ya veremos. Sólo te digo todo esto por si dejo de dar noticias. Creo que deberías estar al tanto. Puede que un día un informático en Valencia se entere de que su mujer le es infiel y decida tomarse la justicia por su mano. Pero ya te hablaré otro día de ella. Llevo casi una semana sin probar una gota de alcohol y nunca antes se habían torcido tanto las cosas. Peor que los sanfermines aquellos, cuando me comí una piña con cáscara. Con decirte que he estado a poco de acabar en el calabozo. Volvía de ver un maratón de cine polaco en la Cinemateca. Era tarde y tenía el cerebro hecho papilla. Al pasar por una callejuela del centro, me encontré con un garito que no había visto nunca. Parecía un espejismo salido de la nada. Mientras los restaurantes para turistas desmontaban sus terrazas, un rit...

Mundos paralelos

¡La madre que me parió! Acabo de llegar a casa y estoy de barro hasta las rodillas. Llego a pasar un día más en aquella pocilga y hubiese acabado por gruñir como un cerdo. No siento los dedos de la mano y espero que los de los pies aún sigan ahí cuando me quite la botas. Como te dije la semana pasada, llevo unos días que no consigo concentrarme en nada. Para encontrar algo de inspiración decidí escaparme unos días con unos amigos actores que estaban de residencia en una cabañita perdida en las Ardenas. Sonaba como el retiro perfecto. Las residencias artísticas se podrían resumir como las vacaciones de la gente que no acostumbra a irse de vacaciones. Durante un par de semanas, un grupo de artistas olvidan sus trabajos de camareros y de reponedores para jugar a ser Mary Shelley en la Villa Diodati. Las distintas fases de creación son, a su vez, acompañadas por pequeños banquetes, siestas, lecturas dilatadas de poesía y ensayos, muchas latas de cerveza, discusiones acaloradas hasta ...

Vivir del cuento

¡Saludos, mequetrefe!  Me acuerdo mucho de lo que hablamos sobre el choque cultural y lo jodido que es hacerse pasar por europeo. El otro día estaba en la piscina y un tipo casi se abre la cabeza al resbalarse. Sí, como lo oyes: he empezado a hacer deporte. Una dieta a base de fritanga y cerveza barata exige ciertos sacrificios. El caso es que antes de esnucarse, al fulano le dio por sorprendernos con una coreografía digna del mejor bailarín de Riverdance sufriendo un infarto. Parecía Chiquito de la calzada cuando hacía eso con la pierna. Intenté contener la risa mientras un grupito de bañistas   se acercaba a socorrerle. Todos preocupados, los socorristas llamando a una ambulancia y yo ahí muerto de risa. Me cambié y me marché a toda prisa.   Luego, tomando algo, intenté explicarle a un amigo por qué los saltitos de un señor con camisas imposibles habían supuesto un antes y un después en el humor de mi país. Joder, si hasta llegaron a imprimir su cara en los tazos c...

Resaca

¡Orejotas! Llevo todo el día pensando en escribirte pero no ha sido fácil. Ayer la cosa derrapó un poco y esta mañana he amanecido en un estado lamentable. Creo que voy a dejar el tabaco y quizá empiece a salir menos a partir de ahora. Aquí la gente no sabe beber. Después de cenar ya están como un pimiento y los bares cierran cuando las cosas empiezan a ponerse interesantes. Ayer salí con unos amigos por la Place Luxembourg. Estaba lleno de niños de papá que trabajan en el Parlamento Europeo. Fui con unos amigos de la Escuela de Cine e intentamos hacernos pasar por peces gordos y vacilar a un grupito, pero nos descubrieron pronto. Esa gente conoce a todo el mundo y nos pillaron a la primera. Luego estuve bailando con una milf que estaba a tope. Me invitó a un par de cubatas y me dijo que había dejado a su familia en Valencia para venir a trabajar aquí. Se la veía bastante sola. Me dijo que igual podría buscarme un trabajillo haciéndoles algún vídeo y luego me preguntó si quería ir a t...