Alicia de costo
¡Hola, jodido! El sábado pasado, el perro porculero de los vecinos, Capí, estaba intentando follarse a una farola cuando volvíamos del trabajo exactamente diez minutos después de haber salido de casa. El remolque de maíz no había llegado ese día y ahí estaba yo a las 7 de la mañana con el estómago vacío y medio litro de café soluble en las venas. Jota propuso que nos liáramos un canutillo y yo le dije que sería buena idea que alguien sacara a ese perro a pasear y a ver mundo. Así empieza la aventura de un sábado por la mañana a la que he llamado "Alicia de costo". Jota llevaba a Capí entre las piernas en el asiento del copiloto mientra yo conducía con una mano y fumaba costo con la otra. Habíamos subido el coche a lo alto de la loma que hay enfrente de nuestra casa, lo que viene siendo la línea del horizonte. Le había pegado ya un par de caladas al porro y mi conducción empezaba a parecerse a los autos de choque, por lo que Jota me sugirió que aparcáramos ahí, en...