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¡Gloup, Gloup, Gloup!

Llevo unos días viendo a una chica. Bueno, no sé si “chica” es el término adecuado para ella. Es decir, no es un hombre, pero tampoco es precisamente una chavala. Ya me entiendes. Nada serio. Ya veremos. Sólo te digo todo esto por si dejo de dar noticias. Creo que deberías estar al tanto. Puede que un día un informático en Valencia se entere de que su mujer le es infiel y decida tomarse la justicia por su mano. Pero ya te hablaré otro día de ella. Llevo casi una semana sin probar una gota de alcohol y nunca antes se habían torcido tanto las cosas. Peor que los sanfermines aquellos, cuando me comí una piña con cáscara. Con decirte que he estado a poco de acabar en el calabozo. Volvía de ver un maratón de cine polaco en la Cinemateca. Era tarde y tenía el cerebro hecho papilla. Al pasar por una callejuela del centro, me encontré con un garito que no había visto nunca. Parecía un espejismo salido de la nada. Mientras los restaurantes para turistas desmontaban sus terrazas, un rit...

Mundos paralelos

¡La madre que me parió! Acabo de llegar a casa y estoy de barro hasta las rodillas. Llego a pasar un día más en aquella pocilga y hubiese acabado por gruñir como un cerdo. No siento los dedos de la mano y espero que los de los pies aún sigan ahí cuando me quite la botas. Como te dije la semana pasada, llevo unos días que no consigo concentrarme en nada. Para encontrar algo de inspiración decidí escaparme unos días con unos amigos actores que estaban de residencia en una cabañita perdida en las Ardenas. Sonaba como el retiro perfecto. Las residencias artísticas se podrían resumir como las vacaciones de la gente que no acostumbra a irse de vacaciones. Durante un par de semanas, un grupo de artistas olvidan sus trabajos de camareros y de reponedores para jugar a ser Mary Shelley en la Villa Diodati. Las distintas fases de creación son, a su vez, acompañadas por pequeños banquetes, siestas, lecturas dilatadas de poesía y ensayos, muchas latas de cerveza, discusiones acaloradas hasta ...

Vivir del cuento

¡Saludos, mequetrefe!  Me acuerdo mucho de lo que hablamos sobre el choque cultural y lo jodido que es hacerse pasar por europeo. El otro día estaba en la piscina y un tipo casi se abre la cabeza al resbalarse. Sí, como lo oyes: he empezado a hacer deporte. Una dieta a base de fritanga y cerveza barata exige ciertos sacrificios. El caso es que antes de esnucarse, al fulano le dio por sorprendernos con una coreografía digna del mejor bailarín de Riverdance sufriendo un infarto. Parecía Chiquito de la calzada cuando hacía eso con la pierna. Intenté contener la risa mientras un grupito de bañistas   se acercaba a socorrerle. Todos preocupados, los socorristas llamando a una ambulancia y yo ahí muerto de risa. Me cambié y me marché a toda prisa.   Luego, tomando algo, intenté explicarle a un amigo por qué los saltitos de un señor con camisas imposibles habían supuesto un antes y un después en el humor de mi país. Joder, si hasta llegaron a imprimir su cara en los tazos c...