Ese actor belga que sale en todas la pelis belgas haciendo de belga
Una vez más, cuando ya no sabía qué llevar al Cash-Converters para seguir pagando el piso, ha sonado el teléfono. Esta vez llamaban para algo bueno. Nada de descargar frigoríficos para una ETT o dar clases particulares de español a algún retrasado. Era para un rodaje: una coproducción belgo-austriaca, de las que pagan bien. A la chef de file le había dado una insolación y necesitaban un sustituto urgentemente. Acepté sin dudarlo y al día siguiente estaba en la rue d'Aerschot de madrugada. Mi trabajo consistía en encargarme de un rebaño de figurantes hambrientos y parlanchines que soñaban con ser estrellas o llevarse a la boca un plato caliente. En Reino Unido o América, los figurantes son auténticos profesionales: consiguen memorizar cada movimiento y reproducirlo a la perfección en cada toma; están sindicados y saben que si el director se dirige a ellos, ese día cobrarán el doble. En otros países, los figurantes no beben durante el rodaje ni desaparecen des...