¡Gloup, Gloup, Gloup!
Llevo unos días viendo a una chica. Bueno, no sé si “chica” es el término adecuado para ella. Es decir, no es un hombre, pero tampoco es precisamente una chavala. Ya me entiendes. Nada serio. Ya veremos. Sólo te digo todo esto por si dejo de dar noticias. Creo que deberías estar al tanto. Puede que un día un informático en Valencia se entere de que su mujer le es infiel y decida tomarse la justicia por su mano. Pero ya te hablaré otro día de ella. Llevo casi una semana sin probar una gota de alcohol y nunca antes se habían torcido tanto las cosas. Peor que los sanfermines aquellos, cuando me comí una piña con cáscara. Con decirte que he estado a poco de acabar en el calabozo. Volvía de ver un maratón de cine polaco en la Cinemateca. Era tarde y tenía el cerebro hecho papilla. Al pasar por una callejuela del centro, me encontré con un garito que no había visto nunca. Parecía un espejismo salido de la nada. Mientras los restaurantes para turistas desmontaban sus terrazas, un rit...