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La fábrica de colchones abandonada

He vuelto unos días a casa de mi viejo; para hacerle compañía y así. Ahora le ha dado por tirar cosas. Dice que va a convertir mi cuarto en un despacho. He tenido que rebuscar entre un montón de morralla, pero ha valido la pena. Mira lo que me encontré escrito en un bloc del cole: -La fábrica de colchones abandonada- Vamos a jugar al conejo de la buena suerte... El quinto piso se ilumina con las pequeñas fogatas que han hecho dentro de la fábrica de colchones abandonada. El gobierno no piensa pactar con terroristas, lo han dicho por la tele.   Violeta tiene la piel pecosa y cuando hace calor se le encienden las mejillas.   A veces lo más valiente es salir corriendo. Ha venido mi abuelo para cuidarme y pasar juntos el fin de semana.   Todos han subido al quinto piso pero yo me he quedado en el hall de entrada.   ¡Venga, échale un par de huevos! Pienso en ese hombre solo y muerto de miedo dentro del zulo.   No debería haberme separado d...

La noche que murió Chavela Vargas

¡Hola, recóndito! Ha sido un domingo estranio de lluvia y peña rara así que me ha recordado a una historia que ocurrió en El Muro hace algunos años. No sé si te sonará o habrás oído hablar de esa noche pero te juro que lo que cuentan es verdad porque estuve allí.   Llevaba tres días lloviendo sin parar ni para fumar y necesitaba ir al bar: fuera todo era agua y por dentro necesitaba alcohol. Los sábados no solíamos quedar a una hora concreta sino que íbamos apareciendo poco a poco en el sótano del Muro, según nos dejara la resaca del viernes. Seguía lloviendo y las escaleras de la muralla eran un improvisado tutukisplash de ratas y jeringuillas. Cuando entré en el bar, Floren me recibió desde una de las mesas, removiendo un café.  - Se ha muerto Chavela Vargas. - Ya lo he visto, una pena. - Espero que no nos dé mala suerte. - Mala suerte, ¿por qué?  - A las diez juega el Atleti.   Floren volvió la mirada a su café y al papelillo a medio liar...