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Mostrando las entradas etiquetadas como Pau

Esa chica familiar que odia la escalada tanto como yo

Hola, posho, ¿qué me cuentas? Yo estuve el finde semana en Pau, la gran ciudad, ciudad capital, donde los sueños se cumplen. Y estoy viviendo como un sueño extraño con una chica, tengo una sensación irreal con ella. Verás. Me convencieron los punkis para ir al rocódromo de Pau a escalar. Y la verdad, no había tocado ni una piedra y ya estaba hasta las pelotas de este deporte. Ya en el coche me había probado unos escarpines, los pies de gato, y desde entonces tengo los juanetes cantando zarzuelas. Al entrar al rocódromo, como me veían que estaba en modo plañidera, me invitaron a dejarles en paz y que me fuera a jugar al búlder, un pedrolo enorme de poco más de dos metros de alto, con diferentes vías según la dificultad, agarres y no sé qué, bueno, un puñao de tecnicismos y chorradas que ni idea. Me han dejado a mi aire como en el chiquipark. Ahí estaba yo delante de la piedra esa de corcho pan con mi camiseta de Piperrak y mis brazos enclenques de mantis religiosa cagándom...

Soy un bebé de dos años con los huevos llenos de amor

¡Qué pasa, fosa séptica! Ahora que lo pienso, ya llevo casi un año estabulado aquí, en este pueblo despoblado rodeado de maizales y perros porculeros. Y, a decir verdad, yo también estoy más salido que la napia de Santiago Abascal. En mi cabaña no hay wifi para el Tinder y es difícil comunicarse con las mujeres del maíz sin hablar francés. Por eso he desarrollado mi propio método, y, de momento, no me ha ido nada mal. Es un método serio, con su teoría y su práctica, más eficaz que las powerbalance. La teoría es que los años que pasas en el extranjero son como los años de los perros. Un adulto que llega a un país con otra lengua, que tiene que aprender de cero, multiplicará por dos su capacidad de comunicarse por cada año que pase en ese sitio. Yo, por ejemplo, llevo ya unos cuantos meses en Francia, pronto hará un año, por lo que tengo una capacidad de relacionarme con los demás equivalente a la de un bebé de dos años. Un bebé de dos años con los huevos lle...